Intrahistoria del programa emitido el pasado domingo,
cuando Escohotado conversó con Risto Mejide en su Chester

 

27/10/17

Antonio Escohotado se abrochaba la camisa mientras la televisión ofrecía la imagen del Parlament aprobando la constitución de “la república catalana, como Estado independiente y soberano”. Su cita en el plató de La Fábrica de la Tele le exigía un madrugón desacostumbrado –esto es, la una de la tarde-, subrayando los consabidos reparos del Viejo a presentarse en espacios televisivos de gran audiencia.

Cedió a la propuesta de darle “una gran alegría” a su Jorge, que ejerciendo como báculo de la ancianidad gestionaba la paciencia del taxista que esperaba fuera. Demostrando un entendimiento despejado, el chófer –a quien el presentador no le hacía “mucha gracia”- trascendía sus habilidades de conducción sirviendo además como sparring para que el sabio empezase a carburar. Los ritmos televisivos, la incertidumbre de no saber qué entrará en el montaje final, y un público que divide su reacción entre el aplauso y el abucheo, demandan un calentamiento previo que prepare la profundidad del discurso para la ágil ejecución del vetusto púgil.

Tras el plató donde descansa el Chester, la zona reservada a técnicos se llenaba de murmullos y risillas conforme progresaba la entrevista, comentando entre otras cosas cómo Risto estaba “flipando”. Para cuando el desmayo de una persona del público, y la llegada del SAMUR, marcaba el fin de la entrevista, Escota ya había abandonado sus reticencias ante el formato, contento por el trato recibido y no insatisfecho de su propia performance. Ya en casa, comentaba la jugada: “me pregunta si he tomado algo, y digo ‘sí’, y luego pienso… ¿y si le digo que ‘mucho’? Venga!” Así es como improvisó ese “sí, mucho”, ya un clásico del imaginario escohotadiano.

11/02/18

Narraciones románticas aparte, la intervención de Escohotado en Cuatro es un hito para la historia de la televisión y para La Emboscadura, cuyo objetivo es difundir y presentar el pensamiento del sabio a audiencias y territorios donde antes solo llegaban rumores. Tanto puede ser el mercado anglosajón como el Prime Time, en el último caso con la convicción de que el rigor que sistematiza su discurso no perderá coherencia bajo ningún código en el que toque mostrarse.

Desde madres escandalizadas a seguidores decepcionados, la multiplicidad de las opiniones deja ver que la realidad efectiva es la conversación en sí, y que la noche del 11 de febrero Escohotado fue uno de los ejes que hicieron pivotar el intercambio de opiniones y juicios en España y otros países hispanoparlantes. Así lo demuestra el hecho de haberse colocado el filósofo como Trending Topic -habría que añadir al dato los hashtags #ChesterMillenial y #ChesterEscohotado-.

 

De la parte de los detractores, bien se opongan a lo sucedido porque el pensador les resulta estomagante, o porque este presentador en concreto les resulta estomagante, ambas facciones parecen estar de acuerdo en querer mandar sobre la realidad, quizá rechazándola cuando no cuadra con sus preceptos y prejuicios. Estarían desoyendo el consejo principal del ensayista, que lejos de reclamar cualquier posición parecida a la de un gurú es un “piensa por ti mismo” catedralicio. Tanto Risto como Escota, así como el movimiento de personas y cosas entre bambalinas, son responsables de que el “oráculo de Galapagar” actualice su principal enseñanza en horario de máxima audiencia. Aclaramos que no es nuestra intención malversar las opiniones discordantes, sino utilizarlas de ejemplo para poner de relieve el valor de adaptarse a un lenguaje refractario al desarrollo completo de reflexiones más o menos profundas. Agradecemos profundamente cualquier tipo de manifestación al respecto ya que lo que prima siempre es poner en juicio las cosas desde cualquier perspectiva. Como expone Hegel en la Fenomenología: “esa realidad solo tiene su sustancia y su sostén en el espíritu que existe como un juzgarlo todo y un someter todo a comentario, y que es el interés en tener un contenido para ese razonante dar vueltas y más vueltas a todo y para andar siempre disertando, parlando y parloteando acerca de todo, que es ese interés, digo, lo único que sostiene y conserva al Todo y a las masas en que ese todo se articula.”

Parece un signo saludable del hoy que la complejidad propia de batallar con la entelequia denominada “público general” se salde con un par de cargas de profundidad que hagan a uno moverse -siquiera un poco- de la silla. Al extrañamiento que acompaña oír a un público de televisión reír con la ocurrencia de que Puidgemont fume DMT, sigue la segura sonrisilla del Viejo: un ejemplo de cómo aceptar la responsabilidad personal de cada presente pavimenta una vejez sin envidia de juventud. Ejemplo que los millenials que le precedieron en el Chester harán bien en seguir.

 

Gracias a todos los que participasteis, participáis o participaréis en el hilo escohotadiano.

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