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EL último trance

Es probable que nada aterre tanto como el morir prosaico llamado fallecimiento, que al vértigo metafísico de cesar o mutar añade achaques casi siempre dolorosos, e incluso humillantes. Sin embargo, sólo los avestruces prefieren hundir la cabeza en tierra cuando presienten el peligro, y si le echamos coraje al tema nos enteraremos de muchas cosas pertinentes, tanto para nosotros mismos como para nuestros seres queridos.

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Goce y exigencias de la libertad

Para dar inicio a la andadura y refrescar la siempre vigente figura del emboscado, recuperamos este artículo de Antonio Escohotado sobre La emboscadura (1951) de Ernst Jünger.